vida, al estilo de Zorba

Sentí una vez más lo sencillo que puede ser alcanzar la felicidad: un vaso de vino, unas castañas asadas, una mísero brasero, el sonido de la mar… Y nada más. Y todo lo que se necesita para sentirlo aquí y ahora es un corazón sencillo, frugal.

Aunque no se haya visto la película, quien más, quien menos, recuerda la escena de Anthony Quinn con un joven que casi nadie sabe que se llamaba Alan Bates bailando al son de la música de Mikis Theodorakis un sirtaki en medio de una playa cretense. Ese es el final de la película, pero, como en muchas ocasiones ocurre, no es el final del libro que dio origen a la película ganadora de tres Oscar.

zorba-the-greek-9781476782812_hr

Nikos Kazantzakis, fue un escritor y filósofo griego que se dedicó a la poesía, las novelas y los libros de viaje. En 1946 escribió Zorba el griego. Vida y aventuras de Alexis Zorbas, una novela que cuenta la historia de un joven intelectual, aburrido, cuya única manera de vivir la vida es a través de los libros, a través de otras vidas, hasta que se encuentra con Zorba, un hombre alegre y bullicioso que se dice experto en hacer sopas de todo tipo, minero capaz de abrir las vetas más hermosas para la tierra, tañedor del sandouri, ese santur consistente en cuerdas metálicas que son golpeadas con un palo logrando sacar sonidos hermosos. Zorba ha sido un poco de todo y cuenta historias, muchas, y las que no sabe contar con su voz las baila, porque Zorba es capaz de contar lo que siente por medio de la danza.

El caso es que el patrón, nombre por el que conoceremos al joven intelectual, narrador de la historia, queda prendido con la vitalidad de ese hombre de ojos profundos, que es capaz de asombrarse con las estrellas como si las viese por primera vez, que da importancia a la vida misma, esa que es necesario vivir en presente, sin estar pendiente de lo que hiciste, ni de lo que harás. En esta historia de amistad se cruzan otros personajes, mujeres que en su día fueron musas de hasta cuatro almirantes de cuatro potencias navales diferentes, mujeres que viven la vida con pasión, sin dar importancia al qué dirán, hombres pretendidamente santos, popes griegos, que son en realidad seres ruines y míseros.

Si estás siendo víctima del agotamiento de este final de curso, o vives la vida con el aburrimiento de la monotonía, sin dar importancia a las cosas sencillas, sin ser consciente de la belleza de una planta, aunque esté muerta de sed, si no sientes dentro de ti el olor a vida que desprende una ensalada de tomate con ajo, si has perdido la capacidad de beber una copa de vino con los amigos como si ese vino fuese la amistad misma, si crees que la vida consiste únicamente en leer las vidas de otros, si no eres capaz de sonreír con el descubrimiento diario de un niño, si has dejado de ser hace tiempo ese niño que descubría la vida, esta novela es tu novela. Zorba, el griego, que en realidad es macedonio, te contagiará su alegría por la vida, por esa vida que está delante nuestra y que la mayoría de las veces no vemos. Una novela para este verano recién comenzado.

El libro ha sido editado por Acantilado en una nueva traducción de Selma Ancira que, de verdad, es una auténtica maravilla. La traductora ha sido capaz de captar en su totalidad la vitalidad y el goce instantáneo de Zorba. Os dejo con el famoso sirtaki de Theodorakis. Bailadlo y dejaros atrapar por la danza. Hablad a través de ella, como Zorba.

GuardarGuardar

¿oyes al pueblo cantar?

Pues mira que estaba a punto de meterme en la cama y me voy a ir más revolucionado que otra cosa. Me ha dado por ahí. Será la víspera del Aberri Eguna. Un musical, ni más ni menos, una revolución, una de tantas, esta vez sofocada por el poder establecido. 1832, París, 1980, París, una revolución, un musical. Ya ves. Y entre las maravillas que se escuchan en ese musical, una canción de lucha, Do you hear the people sing?, ¿Oyes al pueblo cantar? Porque, aunque a veces se pierda, si el pueblo canta, al final vencerá. Por cierto, imprescindible la novela de Victor Hugo. De ahí al musical, nunca al revés. Por favor.

¿Más allá de la barricada hay un mundo que anhelamos ver?
Entonces, únete a la lucha. Eso te dará el derecho de ser libre.

Do you hear the people sing
Singing the song of angry men
It is the music of a people
Who will not be slaves again
When the beating of your heart
Echoes the beating of the drums
There is a life about to start
When tomorrow comes
Will you join in our crusade
Who will be strong and stand with me
Beyond the barricade
Is there a world you long to see
Then join in the fight
That will give you the right to be free
Do you hear the people sing
Singing the song of angry men
It is the music of a people
Who will not be slaves again
When the beating of your heart
Echoes the beating of the drums
There is a life about to start
When tomorrow comes
Will you give all you can give
So that our banner may advance
Some will fall and some will live
Will you stand up and take your chance
The blood of the martyrs
Will water the meadows of France
Do you hear the people sing
Singing the song of angry men
It is the music of a people
Who will not be slaves again
When the beating of your heart
Echoes the beating of the drums
There is a life about to start
When tomorrow comes

morir contemplando la belleza

La escena de hoy puedo decir que es una de mis preferidas, y es que en esta ocasión la música que la acompaña recoge a la perfección no solo lo que ocurre en esa escena, que es además la escena final de la película, si no que encierra en sus notas el significado de toda la obra llevada al cine por el maestro Luchino Visconti. Estamos hablando, cómo no, de Muerte en Venecia, cinta de 1971, basada en la obra homónima de Thomas Mann.

5953920526_71709a1d9d_o

La novela, que en su momento leí sin llegar a entender parte de su simbolismo debido a mi propia juventud, cuenta la historia de un escritor (compositor en la película) que se traslada a Venecia a descansar de su ajetreada vida en la ciudad. En el hotel en el que se encuentra coincide con una familia polaca, uno de cuyos miembros es el joven Tadzio, andrógino de belleza sobrecogedora y que representa la belleza misma, la juventud, la despreocupación o el despertar. El compositor se queda prendado por el joven, en una representación del ideal estético que, conforme va transcurriendo la película, se convierte en obsesión. La relación entre Tadzio y von Aschenbach es cada día más tormentosa, para el compositor, se entiende ya que el joven casi no percibe la presencia del alemán no hablando en toda la película. Si Tadzio es la juventud y la belleza, el compositor representa la decadencia y la juventud perdida.

La escena es el final de la película y en ella se ve Dirk Bogarde, que encarna al compositor, sentado en una tumbona en la playa del Lido, observando a Tadzio, caracterizado por Björn Andrésen. Von Aschenbach ha salido a la playa maquillado, para esconder su decadencia y observando al polaco muere  sentado. Tadzio ni se da cuenta y sigue jugando en el agua y hablando con algún compañero. Los trabajadores del hotel se llevan el cuerpo del compositor. Durante toda esta escena suena de fondo el Adagietto de la Quinta Sinfonía de Mahler.

Gustav Mahler terminó su 5ª Sinfonía en 1902, aunque volvió una y otra vez a ella hasta su muerte en 1911. En tono de do sostenido menor, la sinfonía, de cinco movimientos, dicen que es la que mejor representa las obsesiones de Mahler, como la muerte, el amor, la naturaleza o la música popular. Empieza con sonidos de muerte para ir pasando a la tranquilidad y desembocar en la vida, en el gigantesco quinto movimiento. La música que suena en la película, en toda ella, es el cuarto movimiento, el Adagietto que Mahler dedicó a su esposa, Alma. Este movimiento es la expresión del amor y seguramente una de sus músicas más conocidas, en gran parte por culpa de Visconti. Dentro de la obra musical de Mahler el Adagietto es una rareza debido a su sencillez, con una inusitada orquestación para cuerda y dos arpas y que se puede catalogar como una de las músicas más intimas compuestas en toda la historia. Como curiosidad señalar que esta música acompañó el funeral de Robert F. Kennedy bajo la batuta de un director netamente mahleriano, Leonard Bernstein. Por cierto, aquí lo tenéis dirigiendo a la Filarmónica de Viena en el famoso movimiento:

Entre las grabaciones os recomiendo dos. Una dirigida en 1993 por Claudio Abbado, para Deutsche Grammophon, que lleva a la Filarmónica de Berlín a interpretar con una fuerza indescriptible la sinfonía. La otra, cómo no, está dirigida por Leonard Bernstein en 1987 al frente de la Filarmónica de Nueva York, también para el sello alemán. Para muchos, me incluyo, la mejor grabación de esta sinfonía en disco. Recomendabilísima.

 

concierto peligroso

La escena que presento hoy es, para mi, el momento clave de una película que, en su momento, me impactó. Tras ver Las amistades peligrosas, quedé maravillado de aquella historia, de la ambientación de la película, los lugares que aparecían en ella, los trajes y vestidos, su música, John Malkovich, Michelle Pfeiffer, Uma Thurman, Keanu Reeves y sobre todo una impresionante, en todos los sentidos, Glenn Close, con la cual estuve a punto de convertirme en un fan friki. Es lo que tiene la adolescencia.

La película, dirigida en 1988 (joder cómo pasa el tiempo) por Stephen Frears, cuenta la extraordinaria historia de La Marquesa de Merteuil que, por despecho hacia su amante que la acaba de abandonar, se alía con otro antiguo amante, el Vizconde de Valmont, para que desvirgue a la que será la esposa de su ex, que además es la hija de su prima. Un lío. La cuestión es que el tal Valmont, que es un pieza de cuidado, está ahora intentando montárselo con Madame de Tourvel, una beata casada, así que la marquesa le propone un juego en el que ella hará lo posible por ponerle a la beata en bandeja, con la condición de levantarse a la virginal Cécile. El final, como no puede ser de otra manera, se desmadra, alguna se muere, a otros les matan y para desgracia de la marquesa, todo París se entera de lo sucedido. La escena final de la película es de las de antología.

En cuanto a la escena que traigo, se trata de la victoria de Valmont sobre la joven Cécile (a la fuerza…), como consigue acostarse con ella, como el ambiente se enrarece en la casa y como la marquesa es solicitada para ayudar en este percal. No saben lo que se les viene encima. El caso es que Frears, cuya película cuenta con una muy buena banda sonora compuesta por George Fenton, utiliza para toda esta escena el primer movimiento, Allegro, del Concierto para cuatro claves en en la menor, BWV 1065, de Johann Sebastian Bach. Un acierto en el ritmo de la escena y en la ambientación del hecho que narra. Esta es la escena:

En cuanto a la obra de Bach, señalar que, en realidad, se trata de una adaptación para cuatro claves de un concierto para cuatro violines de Antonio Vivaldi. Esta práctica era muy habitual en la época y no era ningún desmerecimiento para quien lo hacía. De todos modos hay que resaltar que esta es la única adaptación de un concierto para la clave que Bach hizo de una composición que no era propia. En 1713, el duque de Sajonia-Weimar, al servicio del cual estaba el compositor, regresó de un viaje con un montón de partituras, muchas de ellas de música italiana. El caso es que a Bach le interesó sobremanera el esquema de concerto grosso, imperante ene se momento por aquellas tierras, cuya característica principal es la alternancia de la orquesta con instrumentos solistas. Así que, años más tarde, cogió una de esas partituras, la del Concierto para cuatro violines en si menor, RV 580, de Antonio Vivaldi, para adaptarlo al teclado. La adaptación está compuesta de tres movimientos, Allegro, Largo, Allegro, y cosa los tres están en el mismo tono, en la menor, cosa que el concierto de Vivaldi no. La música es viva en su principio que es la parte que se utiliza en la película y destaca el segundo movimiento de Bach, que fue catalogado de innovador en su momento. Os dejo con la versión al piano que Argerich, Kissin, Levine, Pletnev interpretaron en Verbier, en su Festival de Música clásica, el 22 de julio de 2002.

Y, como no podía ser de otra manera para completar la audición, os dejo, también, la versión original de Vivaldi, interpretada por el Giardino Armonico.

En cuanto a las versiones bachianas me quedo con dos. Las dos con claves, no con pianos. En primer lugar la que hacen los virtuosos The English Concert, drigidos por Trevor Pinnock, una versión que se recoge en esta integral de los conciertos para diferentes instrumentos de Bach en donde lo más reseñable es el acierto en el tiempo empleado. Esta interpretación fue editada por el sello Archiv. La segunda versión es la de Café Zimmermann en el cuarto volumen de los Conciertos para diversos instrumentos, una versión muy fresca que merece la pena y que se puede adquirir cada álbum por separado.

Y ya que estamos, os dejo con dos versiones del concierto original de Vivaldi. La primera es excelente, llena de vida y llena de la genialidad de Jordi Savall dirigiendo a Le Concert des Nations para su propio sello Alia Vox. La segunda nos ofrece la posibilidad de escuchar la versión vivaldiana de la mano de Café Zimmermann, que también interpretan en otro álbum la versión del cantor de Leipzig, también en Alpha.

Y dejadme despedirme con la escena final de Las amistades peligrosas. Solo por esta escena Glenn Close se merecía el Oscar a la mejor actriz principal que Jodie Foster ganó en los premios de Hollywood de aquel año.

P.D. A todo esto, la película está basada en la novela epistolar de Pierre Choderlos de Laclors, publicada en 1782 y que merece, y mucho, leerla. Es de esas obras que lees, poco a poco, a gusto y gozando de ella. Hay una buena edición de Mondadori y otra en versión bolsillo de Cátedra.