la precuela de una guerra entre rosas blancas y rojas

ENRIQUE VI, PARTE I

INTRODUCCIÓN

Comenzamos este recorrido por la obra del genial William Shakespeare con una obra que podría haber sido la primera escrita, aunque hay quien la señala como posterior. Enrique VI, parte I, es el comienzo de una trilogía dedicada al último de los monarcas Lancaster, formada por las otras dos partes, la II y la III. Hay quien la trilogía la convierte en tetralogía uniendo a estas tres obras una cuarta, la de Ricardo III, siendo las cuatro obras un maravilloso relato literario de la Guerra de las Dos Rosas.

Según Bloom, la obra fue escrita entre 1589 y 1590 y se trata de la pieza más ambiciosa de las tres partes, que incluye magníficas escenas de batallas entre Francia e Inglaterra y contiene emocionantes duelos cuerpo a cuerpo. Obtuvo, desde su estreno en el Rose Theatre, un gran éxito, pues en aquella época las obras con trama histórica era muy bien aceptadas por el gran público. En cuanto a su autoría, tradicionalmente se pensaba que Shakespeare no la había escrito en su totalidad e incluso hay quien dice que el primer acto fue escrito por Thomas Nash. Los análisis informáticos de pautas lingüísticas apuntan a que, aunque Shakespeare escribió la segunda parte de Enrique VI y casi toda la tercera, solo fue autor de fragmentos de la primera. Finalmente, en los últimos cincuenta años los críticos han redescubierto en la obra parte del entusiasmo y la agudeza política que debió embelesar al público en su estreno.

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EL ARGUMENTO

Acaba de morir Enrique V y estando todo quisqui en el funeral estalla una disputa al llegar las noticias de las derrotas inglesas en Francia. De hecho, en tierras francesas lord Talbot queda atónito al ver cómo sus tropas caen frente a un ejército comandado por una mujer, ¡oh cielos! La señora de armas tomas es Juana de Arco, que en la obra se llama Juana Pucela. Poco después Talbot toma Orleans por sorpresa y el delfín Carlos culpa a Juana de eso por unas profecías que había hecho. Es mejor estar callada. En la siguiente escena contemplamos el comienzo de la enemistad entre las casas de York y Lancaster al arrancar Ricardo Plantagenet y Suffolk rosas de colores diferentes simbolizando su rivalidad. Como sabemos los York usan la rosa blanca como emblema y los Lancaster la roja. Los hooligans de cada equipo la van a armar. Enrique, que ya está más crecidito, ruega a sus tíos que se tranquilicen, que la están armando en Londres. En la coronación de Enrique en París se arma la de Dios es Cristo otra vez a cuenta de las familias de las rosas de diferente color. A todo esto Juana es apresada y la queman por bruja entre fuertes gritos e insultos (como para quedarse callada estaba el tema). En la última escena de esta primera parte Suffolk conspira para controlar a Enrique diciéndole que debería casarse con Margarita de Anjou, una aristócrata de tomo y lomo que por lo visto estaba bastante buena.

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EL PERSONAJE

El personaje indiscutible de esta primera parte es, al decir de muchos, incluso para alguno lo único memorable, Juana Puncela-Juana de Arco. Juana es en algunas escenas tosca y desagradable y en otras encarna la valentía y la franqueza. Aunque no es el mejor personaje de Shakespeare, quizás en ese momento todavía no tenía la capacidad para ello, es verdad que siendo un personaje  a veces desconcertante, tiene pasajes bastante memorables. ¿Por qué no debería ser a la vez una mala mujer y una guía político-militar genial? Ejemplos de esas contradicciones tenemos muchos… Se alza con un encanto particular ante su oponente el valeroso y aburrido Talbot. ¿de qué importa que Juana venza en la cama o en el campo de batalla? Los juicios morales nunca han tenido gran protagonismo en las obras shakespeareanas y en esta ocasión, si es que aparecen, es como prejuicios nacionales. Un personaje femenino que satiriza a la perfección la vanagloria militar y la masculinidad. Quizás por eso nunca ha tenido muchos seguidores este personaje, cuando posiblemente estamos asistiendo al primer esbozo de la humanidad de Falstaff.

FUENTES

  • Nuevas crónicas de Inglaterra y Francia, de Robert Fabyan, 1516.
  • La unión de las dos nobles e ilustres familias de Lancaster y York, de Edward Hall, 1545.
  • Las Crónicas de Inglaterra, Escocia e Irlanda, de Raphael Holinshed, 1587.

CRONOLOGÍA

  • 1592. La obra tiene un gran éxito cuando se representa por vez primera en el Rose Theatre (que nombre tan apropiado).
  • 1738. La primera representación documentada de la obra tras la muerte de Shakespeare se ofrece en el Covent Garden de Londres. Se añaden varias escenas de danza.
  • 1873. Enrique VI, parte I, se representa en Viena.
  • 1906. El director británico Frank Benson pone en escena las tres obras sobre Enrique VI sin cambiar ninguna. Es la primera vez que se hace desde la década de 1590.
  • 1990. El director Michael Bogdanov estrena la película de las tres obras sobre Enrique VI, que se graban en noches consecutivas en el Grand Theatre de Swansea.

Tenemos dos semanas largas para leer la obra. Versiones hay unas cuantas, aunque soy de los que prefiero las traducciones contemporáneas. Yo utilizaré el tercer volumen que Penguin Clásicos ha editado de sus obras completas, en este caso dedicado a los dramas históricos y en edición de Andreu Jaume. Anteriormente esta misma colección fue editada en Debolsillo.


Una obra para quienes gustan de hacer guerras de las de antes, con espadas y caballos, para quien quiera conocer una parte de la historia de Inglaterra de forma diferente, para quienes piensan que es lo mismo un Ricardo que un Enrique y para quienes quieran disfrutar con una mujer restando importancia a la masculinidad y la fuerza militar.

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es necesario recuperar la memoria

Es un domingo tranquilo, de esos en los que estás descansado, de los que te levantas a las siete y media de la mañana sonriente y con la sola pretensión de desayunar tranquilamente en una cafetería mientras lees la prensa en papel, sin prisas, sin clicar los enlaces a las noticias, pasando las hojas mientras el té infusiona su hoja en la taza. El desayuno no es todo lo tranquilo que deseo. La XXXII Media Maratón de Iruñea sale a pocos metros de la cafetería en poco más de una hora y una avalancha de corredores llena el local para tomarse un último café, visitar al baño para quitarse los nervios y hablar de tiempos, calentamientos y tramos de la carrera. No es un ambiente tranquilo, pero tampoco me importa. Es una gozada ver una Iruñea tan vital el domingo por la mañana, y lo reconozco con bastante envidia, me da por tocarme la rodilla izquierda, tan machacada después de diecisiete años de dantzas, saltos, entresakas y cabriolas y me hago la promesa de visitar a un amigo fisio para que me de unos consejos que me permitan empezar a correr, sin mayor pretensión que dar una vuelta por la Media Luna. Entre las voces de los corredores logro leer la entrevista que el Noticias hace a José Miguel Nuin y aunque hay aspectos en los que no coincido hay muchos otros pensamientos que son coincidentes y me alegro. Esas son las coincidencias en las que hay que ahondar para hacer posible ese cambio político, económico y social que necesita Nafarroa.

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Pasando las hojas del periódico llego a cultura y leo a María Bayo diciendo que la cultura es lo único que nos queda y sonrío porque la cultura, querida María, es lo primero que siempre nos van a intentar despojar, porque un Pueblo sin cultura es un Pueblo sumiso, es un Pueblo sin capacidad de pensamiento y es un Pueblo dormido. Por eso, María, tenemos que seguir sacando la cultura a la calle, y expresando nuestra cultura, la que tenemos cada uno y cada una dentro, y seguir leyendo, disfrutando del teatro y volviendo a maravillarnos con Don Giovanni cuando canta eso de È aperto a tutti quanti, Viva la libertà! (Está abierto a todo el mundo, Viva la libertad!). Y con el aria en mi mente llego al artículo que habla del nuevo trabajo de Miguel Sánchez Ostiz, El Escarmiento, una novela que trata sobre la obsesión de Mola, el golpista y asesino, en dar a los vascos un Escarmiento, con mayúsculas, una medida que tenga igual dimensión que el odio que nos tuvo el matón de Franco. La novela relata la preparación de ese Escarmiento, preparación en la que ese hombre, que al decir de quienes le conocieron solo pensaba en matar, tuvo la ayuda de diferentes personas, militares y civiles, entre ellos, ¡cómo no!, el entonces director del Diario de Navarra, Raimundo García «Garcilaso». Pero nos habla no solo de los preparativos si no de las consecuencias de aquéllas acciones ejecutadas bajo la orden de «se tendrá en cuenta que la acción ha de ser en extremo violenta…»

Se lamenta Sánchez Ostiz que quizás sea tarde para recuperar la memoria que nos lleve hacia la verdad (seguramente parte de ella), a hacer justicia y a ofrecer reparación. Nunca es tarde para eso. Quizás estén desapareciendo los testigos directos de aquellas cunetas y de esa tumbas anónimas que van tomando el nombre de los fusilados, pero no es tarde para ir sacando a la luz el horror de aquéllos días y de los que vinieron. Y buen ejemplo es la novela de Sánchez Ostiz.  Las consecuencias, en cambio están presentes hoy en día, desde las paredes de Diputación con una laureada todavía presente hasta los nombres de calles y plazas, escuelas, placas en cementerio y paredes de iglesias glorificando aquella cruzada contra la libertad. Las consecuencias son el día a día de Nafarroa. No hay más que ver quiénes siguen gobernando y robando desde sus sillones y cuál es el periódico que, a veces desde la sombra y otras veces somando sus fauces rabiosas, sigue dibujando con trazo grueso el pensamiento político de los herederos de Mola. El futuro hay que escribirlo pensando en la convivencia que tenemos que construir, pero esa convivencia tendrá que estar basada en la verdad, la justicia y la reparación. El olvido no puede ser base de esa convivencia.

Salgo de la cafetería y vuelvo a sonreír. La Media Maratón de Iruñea sale y de los altavoces del coche que abre la carrera sale a todo volumen la canción de Vendetta titulada Gora Iruñea! ¡Iruñea, despierta, hay mucho por hacer!