manifiesto por la lectura

Irene Vallejo ha escrito un manifiesto por la lectura que recoge, de manera preciosa, qué representan los libros en nuestra sociedad. Por encargo de la Federación de Gremios de Editores y editado de manera bellísima, en tapa dura y pequeño formato, por la editorial Siruela, la filóloga maña y reconocida autora de divulgación de la cultura clásica, expone, en nueve capítulos, una defensa de la lectura que emociona. Emociona porque ordena de manera sutil lo que otros tenemos en la cabeza y sentimos al leer.

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Sin la lectura sería una persona absolutamente diferente, eso lo tengo bastante claro. La lectura me abre la mente a otros espacios, a otras maneras de pensar, a otras situaciones, a otras realidades, a otros tiempos. Me abre hacia las demás personas. Me invita a escuchar y a entender al otro. Y me ayuda a mirarme a mí mismo. Y si lo hace de manera hermosa por la belleza de una escritura, es un placer inmenso. De los nueve puntos, me quedo con uno que subraya la capacidad de quietud, silencio, reflexión y control de un tiempo que normalmente, en estos tiempos que vivimos, discurre de manera frenética. Leer, hoy en día, es volver al origen del ser humano.

Os animo a descubrir este manifiesto o a hacer nuestro propio manifiesto por la lectura, por los libros, las librerías y las bibliotecas. Cada cual tendrá sus razones para lanzarse a este placer.

Lee y conducirás. No leas y serás conducido.

Santa Teresa de Jesús

biografía del silencio

Hace poco he leído, con auténtico placer, un libro del escritor y sacerdote Pablo D’Ors sobre la meditación. Es un ensayo que se sale de lo típico en ese aspecto, ya que no está escrito por un maestro oriental sino por una persona cuyo pensamiento, en principio, está fuera de esos parámetros. Y conforme vas leyendo el libro, librito podría decirse, te vas dando cuenta que no es tanta la diferencia.

Pablo explica porqué un día se puso a meditar, qué es para él la meditación, qué es el silencio y estar en silencio, qué sensaciones le crea, cómo vive ese momento y qué consecuencias ha tenido y tiene en su propia vida. Es un libro fácil de leer pero tremendamente profundo, con un nivel de pensamiento elaborado y con unas reflexiones que nos ayudan en nuestro propio acto de la meditación. Pese a esta profundidad es, como he dicho, un libro ameno, con el que se disfruta y creo que esa es una de las cualidades que le he encontrado.

Para una persona que, como yo, está empezando a meditar o, aunque sea, a sentarse en silencio intentando ser consciente de la respiración, es un libro accesible ya que está escrito desde una mentalidad occidental. No es que los libros de los maestros orientales sean para orientales y los occidentales tengamos que leer libros escritos por occidentales, no. Pero para un novato, comenzando a ser aprendiz, como yo, el lenguaje cercano y conocido que utiliza Pablo es un aliciente y una ayuda para poder leerlo.

Es una buena manera de acercar este mundo a una persona que la meditación y el concepto de la misma le quedan lejos.

Me quedo con esta cita:

Solo hay que pararse, callar, escuchar y mirar; aunque pararse, callar, escuchar y mirar -y eso es meditar- se nos haga hoy tan difícil y hayamos tenido que inventar un método para algo tan elemental. Meditar no es difícil; lo difícil es querer meditar.

Biografía del silencio. Pablo D’Ors. Ediciones Siruela.

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