ni de regalo

Creo que es la primera vez que voy a comentar un libro leído que no solo no me ha gustado, sino que me ha parecido horrible, sin un solo aspecto que poder salvar. Tanto es así, que aún sin terminarlo, lo saqué a la venta en Wallapop, porque si se lo regalase a alguien sería más una maldición que un obsequio, y no es plan. Un amor, de Sara Mesa, una novela editada por Anagrama cuya única virtud, tal y como escuché el otro día en un club de lectura, es su brevedad y rapidez en la lectura. Afortunadamente se ventila en un par de sentadas.

La cuestión, y aquí viene lo gordo del asunto, es que según varios medios especializados y demás, el título de la escritora madrileña, ha sido encumbrado en varias listas al primer puesto de mejor novela y mejor libro del año 2020. O ji plá ti co. Y después de haber leído la novela, única y seguramente última que leo de esta señora, no puedo entender este hecho, a no ser que los parámetros y criterios de valoración no tengan que ver nada en absoluto con la literatura y sí más con los juegos e intereses económicos del mundo editorial. Porque, desde luego, es sospechoso que todas esas listas auspiciadas e impulsadas por editoriales, críticos que se deben a esas editoriales y periodistas que actúan como altavoz de dichas editoriales, hayan coincidido en elevar este escrito como lo mejor del 2020 (y mira que se ha leído en el año de la Pandemia…). Y habrá quien diga, bueno, Dani, pues lo sospechoso no es eso, si no que a ti no te ha gustado lo que ha todas luces es algo fuera de serie. Y puede darse esta situación, naturalmente, pero lo curioso es que después de hablar con diferentes personas, algunas libreras, otras grandes lectoras y otras asiduas lectoras, muy mayoritariamente han coincidido en mis impresiones, que ahora comentaré y solo he encontrado tres que hayan mostrado su gusto por la novela, “por su lenguaje directo”.

La historia es oscura, de esas que te producen desasosiego, irreal de principio a fin. Una mujer supuestamente culta, traductora, que se traslada a una casa de esas que existen en los límites de poblados, o entre polígonos, para escapar de algo que desconocemos del todo. Y ahí, en esas cuatro paredes pertenecientes a una aldea, se relaciona con un coro de hombres que fortalecen el protagonismo histriónico de la mujer. Un casero machista, asqueroso, opresor y baboso, un alemán extraño, mecánico, un hippie que lo sabe todo, un matrimonio de esos que se creen de clase media alta cuando en realidad son unos pringados, como todos, una pareja de ancianos donde al Alzheimer le pretende otorgar un halo de misterio y un perro que no existe, porque ningún perro, al decir de los entendidos, se comporta de ese modo. Y ahí, en medio de todas esas relaciones, una obsesión dañina, que raya lo ridículo. No hay un solo elemento que haga pensar en algo positivo. Todo es oscuridad. La historia, los personajes, que se regodean en todos esos tipos de maldad, la mujer, el lugar. Todo relatado de una manera desordenada en los estilos, que confunde, que deja sin concluir la historia principal, las historias secundarias, los personajes. Un libro que termina de manera precipitada, como si la autora hubiese tenido prisa por entregar el manuscrito al editor.

El libro, ya lo he dicho, me desasosegó, en momentos me enfadó, por la mierda de historia, sin un ápice de belleza, por una escritura que a mí, en ningún momento me aportó nada y por una pérdida de tiempo extraordinaria. Porque he leído libros que producen desasosiego, pero que están escritos bien, algunos incluso de manera magistral.

Lo dicho. Ni de regalo. Lo bueno de leer un libro en el seno de un club de lectura es que lees con otras personas, que tienen puntos de vista diferentes que enriquecen tu lectura. En este caso, todo ha sido coincidente. En la incredulidad de que esto sea el mejor libro de ningún lugar ni en ningún tiempo. Lo único bueno que he sacado de esta mala experiencia ha sido el poder reafirmarme en que las listas de éxitos sirven para poco en realidad y que para elegir una lectura es infinitamente mejor dejarte guiar por la opinión y consejos de un buen librero o una buena librera, por la experiencia de una persona con un cierto bagaje de lectura, o por la opinión de alguien a quien conoces.

No desisto en la posibilidad de encontrar a alguien que me haya dicho que le ha encantado (así debería ser con un libro que se sitúa en primera posición en diferentes listas de éxitos). Sinceramente, espero que alguien pueda comentarlo. Es posible que ese club de lectura seamos en realidad esa ínfima minoría que no hemos sabido valorar las bondades de la obra en cuestión y que de manera inverosímil hayamos coincidido en un mismo lugar y espacio para comentar nuestra lectura. Todo puede ser.